Memoria
MIEL
2018

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EL PRIMER LLAMADO 

MIRADAS EN LUCHA -Muestra de cine y audiovisual indígena – UNMSM
 

Nos enfrentamos a tiempos donde los estudios sobre la visualidad o estudios culturales aún están cargados de relaciones coloniales. Como plantea Aníbal Quijano: “las culturas dominadas serían impedidas de objetivar de modo autónomo sus propias imágenes, símbolos y experiencias subjetivas: es decir, con sus propios patrones de expresión visual y plástica”.


De esta manera entendemos que la colonialidad del poder se plantea desde la idea de dominación donde se consolidan las jerarquías económicas, sociales, y las subjetividades entre lo europeo y lo no europeo.
Así, el acercamiento que tenemos para el análisis de las imágenes, sus tecnologías modos de circulación y consumo, ha sido condicionado por la mirada que impuso la modernidad occidental, en relación al debate sobre la cultura visual.


En estos escenarios de imposición e institucionalidad de las prácticas de creación sobre lo audiovisual y sonoro, existen apuestas que buscan romper con estas dependencias, mantenerse al margen y construir alternativas desde otros sentidos.


Por ello, al plantearse compartir miradas y sentires sobre otros caminos de comunicación, es necesario tener en claro el debate y disputa contra las hegemonías, tomar un posicionamiento crítico y de cara al poder que construye imaginarios a su antojo y conveniencia.


Entendemos que el debate sobre la representación y auto-representación no debe quedar solo en un debate disciplinar desde las ciencias sociales, sobre todo en la encrucijada de la antropología y antropología visual.
Es necesario construir diálogos interdisciplinares dentro y fuera de los entornos académicos, romper con las barreras de la institucionalidad en su afán de control y manejo de los modos de producción y circulación de contenidos.


No podemos negar el diálogo histórico que ha tenido la antropología, el cine y la comunicación para la representación de ese llamado “otro”. No podemos dejar de lado el uso social y político que han tenido estas disciplinas para la construcción de imaginarios desde una matriz de pensamiento colonial y desde las elites.
Por ello en tiempos de la crisis de la representación, y hoy en tiempos de la llamada crisis civilizatoria, es necesario disputar otros sentidos y conceptos, dar batalla para un giro en los modos de producción de contenidos y conocimientos.


Apuestas de carácter político y ético, que empiezan a re-pensar las relaciones y modos de producción, que problematizan las tensiones entre la representación y auto representación.


giros, permiten a las comunidades la posibilidad de generar sus propios registros y representaciones, rompe con la dependencia de quienes han controlado las tecnologías audiovisuales históricamente. Se transforman las relaciones de autoridad y autoría, y con ello cambios en los modos de producción y uso de las imágenes, así como de los lenguajes, y sobre todo en las intenciones. Se abren posibilidades de cooperación y trabajo compartido, de donde se desarrollan otras alternativas metodológicas de investigación y producción.
Así van apareciendo puntos de vista desde un nosotros, desde adentro, desde la idea de una construcción colectiva de producción audiovisual, donde se deja de lado la simple idea del registro de un acontecimiento o la creación de una obra artística, y se adopta un sentido de comunicación, desde una idea y posicionamiento de expresión sobre sus propias cosmovisiones, identidades, valores, conflictos, maneras de pensar, sentir, hacer y soñar.


Por ello la importancia de reflexionar en camino a otro imaginario histórico contrario al poder colonial y capitalista, como menciona Anibal Quijano. En una urgencia por profundizar en otras formas de producción de conocimientos.


La (re)construcción de nuevos discursos y prácticas no es algo aislado, es parte de una larga tradición histórica de resistencias y luchas decoloniales, como lo comparte Xochilt Leiva. Los conocimientos se sueñan y construyen, tienen valor y origen, están enraizados desde una postura, desde una posicionalidad.


Estas disputas por otros imaginarios sociales, nos llaman a la construcción de propuestas camino a pedagogías emancipadoras e insurgentes; a una comunicación alternativa o comunitaria; a economías sociales y solidarias; a la investigación militante, comprometida o de co-labor, a la construcción de otros mundos.


Entramos a disputar el reconocimiento de conocimientos otros, que se sustentan en la reflexión epistémica colectiva sobre los procesos de producción de estos, y que a la vez nos encamina a repensar ese otro poder, esa otra política.


Por ello intentamos y provocamos abrir la reflexión e intercambio de miradas a partir de un primer acercamiento a estos otros campos de creación y producción de sentidos.


Iniciamos este ciclo “Miradas en lucha” con una muestra de cine y video indígena, que busca compartir un diálogo interdisciplinar provocado desde la antropología visual, pero que atraviesa distintas dimensiones de la academia y vida social.


Entendemos que el cine y video indígena es una apuesta política que camina de la mano con comunidades y pueblos en su lucha por el reconocimiento al derecho a la comunicación, la autodeterminación territorial y su resistencia cultural.


Experiencias que apuestan por otras formas de entender y hacer, rompiendo con los patrones de la industria y el comercio cinematográfico, audiovisual. Desarrollan propuestas de corte individual y colectivo que se influyen en la búsqueda y reflexión de otros modos de producción para sus procesos de creación y tienen la intención de alimentarse desde el diálogo de otros saberes, sentidos y prácticas.

Organizan:

• Observatorio de Antropología Audiovisual - UNMSM
• El Maizal

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